El café de mi tierruca La Hija del Caribe

 

Bajo triunfales arcos de verdura

que circundan la fronda montañosa,

bordando la esmeralda lujuriosa

el cafeto sus bayas empurpura.

 

Crece a la noble paz, sombra segura

de la guaba que, madre cariñosa,

en un joyero de corales rosa

torna su fruto cuando ya madura.

 

Mi tierruca, al lanzarlo por el mundo,

le da un dulce consuelo a sus dolores

en un néctar riquísimo y fecundo...

 

Compañero del libro y las labores,

¡tú enalteces mi suelo, en un segundo

peregrinar fantástico de amores...!

 

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