Manifiesto

Juan Antonio Corretjer

(Del libro Alabanza en la Torre de Ciales, l953)

Artwork © Karen Dietrich

 Universality through the knowledge of geographical and historical origins as a means of expressing a cultural cannon of reaffirmation is at the center of Corretjer's dialectics in Manifesto.

 

         

                  

 

En una isla selvosa, circundada

Del proceloso mar.

Pero,  no.  No es Itaca.

Este mar que nos tiñe y nos abraza

Es demasiado grande para un Ulises de gramática.

   

¡Por aquí anduvo Cristóbal Colón redondeando el mundo!

 

 Ese ausubo de sangre que no se cimbra en la sabana

  Aún recuerda en su copa la primitiva selva borincana.

 

¡Ningún Aquiles lloró bajo sus ceibas y majagua!

¡Aquí partió Güarionex con su corazón una lanza!

 

Ni cítaras ni laúdes en nuestras noches estrelladas.

Suena el güícharo como una descarga.

Retumba el bongó.  El cuatro tiene una prima de diana.

En el seno de la bordonúa arde una rabia.

A la orquesta criolla la llama el pueblo música brava.

   

Y, sin embargo, al hacerse la noche, cuando la gran fragancia 

tiende su manto de coquíes como una bandera despertada,

y en los Picachos de Jayuya están las estrellas arrodilladas;

cuando las aguas de la luna bajan por el Río de la Plata

haciendo celestes caseríos desde Comerío a Toa Baja,

 

y en Ponce nacen los nísperos con luz de lucero encapsulada,   

o en Guaynabo están las marías llenas de alisios y de flautas, 

en el Puente de la Aldea en Ciales está soñando una guitarra.

Una niña abre muy grandes los ojos en la obscuridad de su casa.

Un hombre, en su balcón solitario, con la cabeza canta.

   Y la poesía de los siglos le llega desde sus montañas

Que no son las montañas de Itaca.

                                                                                                                                                             

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