Oscar Torres Cineasta Antillano              

 Por Yvonne Sanavitis

Cartel de "Nenén de la ruta mora" por Carlos Raquel Rivera 1955

Vecinos de la communidad que participaron en la filmación"Nenén de la ruta mora"

Tierra olvidada: los carboneros de la Ciénaga de Zapata

Uno de los primeros antillanos en recibir instrucción formal en cinematografía fue el dominicano, Oscar Torres quien estudió en el Centro Sperimentale di Cinematografia en Roma durante la década de los años '50 . 

Más tarde se traslada a Puerto Rico y trabaja con la Division de Educación de la Comunidad (DIVEDCO) donde dirige cinco películas. El gobierno puertorriqueño creó DIVEDCO con el propósito de cambiar las actitudes tradicionalmente patriarcales de la sociedad puertorriqueña de la época. El cine que se produjo se caracterizó por la utilización de los miembros de las comunidades para  representar la historia de sus propias vidas ante las cámaras y se filmaba en la ruralía donde luego exhibían las películas. El resultado fue un cine de corte realista que promovía soluciones gestadas por la comunidad, pero, sobre todo respaldadas por el estado.

Torres dirigió y escribió los guiones de dos de sus cortometrajes. El primero,"Nenén de la ruta mora" (1955),  filmado en blanco y negro de 23 minutos de duración, presenta la vida,historia y tradiciones de una comunidad del pueblo de Loiza.  Este corto pertenece a  la primera etapa de DIVEDCO cuando el género cinimatográfico más utilizado para presentar temas culturales es el documental. "La ronda incompleta" (1960) fue su último trabajo en la División.

Oscar Torres colaboró con escritores de la Generacón del '50. En  el cortometraje "Qué opina la mujer"(1956) acerca de los derechos de la mujer y en "Olas y arenas" (1958),un corto musical en torno a la compositora puertorriqueña Sylvia Rexach, René Marqués,el escritor puertorriqueño más destacado de esos años, escribió ambos guiones.

La tercera colaboración con un escritor puertorriqueño fue el filme, "El yugo" (1959) de 46 minutos de duración.  Pedro Juan Soto escribió el guión en esta ocasión.  La historia trata de un grupo de pescadores que se organiza para formar una cooperativa y, de esta forma, eliminar al itermediario y terminar con la explotación.

Torres se encuentra en Cuba cuando triunfa la revolución en enero de 1959.  En 1960 colabora con el recién fundado Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).  Dirige la primera parte de una serie documental dedicada a la rehabilitación de la zona de la Ciénaga de Zapata.  En él se presenta la vida difícil de los carboneros en la ciénaga y muestra los proyectos del gobierno para sacar a la gente del medio en el que han vivido por generaciones.  Es un cortometraje en blanco y negro, Tierra olvidada, para el cual también escribió el guión.  El documental obtuvo varios premios internacionales, entre ellos el Segundo Premio en el Festival de los Pueblos de Florencia en 1960.

En 1961 escribe y dirige el guión de Realengo 18, el cual se basa en los episodios de la rebelión de los campesinos en las montañas de la Zona Oriental de Cuba en 1934.  El poeta dominicano, Pedro Mir escribió las décimas sobre el suceso que se usan  en el filme.  El  mismo se convierte en la película mejor lograda de los primeros tres años del ICAIC.  El neo-realismo aprendido en Italia y luego tropicalizado en DIVEDCO en Puerto Rico dan fruto cuando Realengo recibe premios internacionales como el de la III Reseña de Cine Latinoamericano en Sestri-Levante en Italia en 1962.

Back Up